Los estudiantes del Polígono Sur

Inmaculada Moreno Antolín, vecina de Los Remedios en Sevilla, dice que nunca, en sus 60 años vividos, ha visto un arma de fuego. Francisco José Gil Pitel de Las Tres Mil Viviendas en el Polígono Sur, dice que sí, ha visto un arma en la calle. Con tan sólo 16 años, Francisco ha vivido menos de un cuarto de la vida de Inmaculada.

Este hecho muestra la diferencia entre los sevillanos del Polígono Sur y las demás zonas de la ciudad. El Polígono Sur es bien conocido por su fama de violencia, drogas, y crímenes desde el fin de la construcción de Las Tres Mil Viviendas en los años sesenta. Las Tres Mil fueron construidas para el reparto y realojamiento de las poblaciones, principalmente Gitanos, que vivían en chabolas. La intención era mejorar las vidas de un gran número de personas y darles a todas pisos buenos, pero los resultados no han sido tan simples. La concentración de muchas familias empobrecidas en poco espacio induce a la violencia, y éste es el caso en el Polígono Sur. El lugar de la construcción del barrio fue elegido porque está situado en un sitio menos atractivo, separado del resto de la ciudad por el ferrocarril, porque era más barato construir aquí el mayor número de residencias posibles. Así es la circunstancia del Polígono Sur.

Pero a pesar de vivir en un barrio tan duro, los estudiantes del Instituto de Enseñanza Secundario Ramón Carande, ubicado en el Polígono Sur, actúan como los jóvenes de algún otro barrio. Francisco y su compañera, Aixa Madroñal Zarapico, de 17 años, tienen intereses y sueños igual que los demás jóvenes de España. Les gusta salir con sus amigos, navegar por la red, ver la televisión, e ir de compras. A Aixa le gusta salir a bailar por el Tiro de Línea con sus amigas, y dice que se identifica mucho con el baile flamenco. A Francisco le gusta jugar futbol o practicar el capoeira. Los dos esperan terminar el bachillerato en el IES Ramón Carande, y después Aixa espera entrar en la carrera de informática. Para Francisco, el incidente con el arma le intrigó, y quiere entrar en la policía local.

Aunque Aixa y Francisco se parecen a algún otro adolecente de Sevilla, viven en un barrio duro y difícil, ésto les separa de otros jóvenes. Sus  padres se preocupan si salen por el barrio por la noche a causa de los peligros que existen allí. Hay muchas drogas, navajas, y a veces armas de fuego en las calles. Sin embargo, Aixa y Francisco están de acuerdo en que les gustan sus vidas en el Polígono Sur, además de estudiar en el IES Ramón Carande. Allí hacen sus vidas, allí viven también sus amigos,  y allí están acostumbrados a caminar por el barrio.

Inmaculada dice que hay algunos barrios específicos de Sevilla en que nunca le gustaría vivir por causa de los peligros: Las Tres Mil, el Cerro de Aguila, y Los Pajaritos, porque son barrios peligrosos. Francisco tiene su casa en Las Tres Mil; Aixa en el Cerro de Aguila. Aunque no tienen ningunas quejas de sus vidas en el Polígono Sur y a los dos les gustan sus barrios, al mismo tiempo les gustaría mudarse. A Aixa no le importa en qué barrio. “Algún otro barrio. Me da igual,” dice.

¿Cómo se puede mejorar el estado del barrio? Hay muchas posiciones sobre lo que se debe hacer. Según Iban Díaz Parra del Departamento de Geografía Humana de la Universidad de Sevilla, una inversión gubernamental en la reestructuración de la zona urbana puede eliminar el aislamiento geográfico, y una inversión en programas sociales puede reducir la tasa de criminalidad. “Sin embargo no parece esa la voluntad del ayuntamiento,” dice. En vez de invertir dinero en el Polígono Sur, Iban continua diciendo que el ayuntamiento prefiere invertir dinero en una operación en la Estación de Santa Justa o en una reurbanización del barrio de La Calzada, aunque un proyecto de este tipo sería más útil en el Polígono Sur. En sus palabras, “el dinero atrae al dinero, la marginalidad atrae a la marginalidad.”

Inmaculada piensa que junto con más vigilancia policial, los problemas del Polígono Sur pueden mejorar poniendo un énfasis más grande en la importancia de la educación. “Si el gobierno pudiera obligar a los padres escolarizar a los hijos, podría mejorar la situación,” explica ella. Pero Encarnación Quiroga, psicóloga y orientadora académica del IES Ramón Carande, en cuya escuela hay 545 estudiantes, cree que el mismo sistema educativo necesita cumplir grandes cambios antes de estar listo para responder a las necesidades de todos los estudiantes del instituto. Los profesores de Ramón Carande intentan manejar las circunstancias especiales de algunos de los estudiantes con retrasos o discapacidades de aprender, e intentan ayudarles a terminar los estudios, pero todavía el sistema educativo tiene que cambiar. “Yo cambiaría todo el Sistema. Pero no sólo en nuestro centro, sino en todo el Sistema Educativo actual,” dice Encarnación.

Sin embargo, Encarnación explica que hay mucha esperanza para Aixa, Francisco, y los otros alumnos del IES Ramón Carande y del Polígono Sur. “El año pasado le dieron el premio provincial al mejor alumno y estudiante a un alumno de nuestro centro. Es un alumno con muy buenas cualidades humanas y académicas aunque proviene de una familia muy desestructurada. Es un ejemplo de que a veces existen los milagros.”

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Una respuesta a Los estudiantes del Polígono Sur

  1. Keely, como ya te comenté, este es un buen primer trabajo. Me gusta mucho que hayas podido colocar una foto además. ¿Has compartido tu entrada con Francisca y Aixa?

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